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Corrientes, Lunes 22 de diciembre de 2014

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Argentina en el ranking mundial de países exportadores

El World Factbook 2008 relevó 230 economías. Cómo influyeron el tipo de cambio, los precios internacionales y el boom del campo eb la puja por un lugar.

14 ABR 2008 | Comercio Internacional

¿Qué lugar ocupa la Argentina en el ranking mundial de países exportadores?. La pelea por el dominio del comercio mundial se dirime entre dos únicos países: Alemania y China.

A pesar de que las tasas de crecimiento de las ventas al exterior del gigante asiático no bajaron del 25% anual desde 2003, el país europeo pudo resistir como la principal economía exportadora del planeta, apoyada en tecnología y valor agregado.

Durante 2007 Alemania envió productos al mundo por u$s1.361 billones, por encima de los u$s1.221 billones logrados por China. Sin embargo, esta ventaja pronto quedará en la historia.

“Aún somos el mayor exportador mundial, aunque China nos superará este año", afirmó recientemente el ministro de Economía alemán, Michael Glos, vaticinando así la caída desde el primer lugar, posición que ostentó durante cuatro años seguidos.

De este modo, con un Estados Unidos relegado al tercer puesto y atento a la recesión que golpea sus puertas, China tendría el camino allanado para quedarse con el primer puesto.

Por su parte, la Argentina permanece lejos de la discusión, ocupando actualmente el puesto número 45 de un total de 226 países exportadores, según destaca el World Factbook 2008, elaborado por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.

En este contexto, y a pesar de que las tasas de variación de las exportaciones mantienen los dos dígitos desde 2003, la Argentina no logró torcer la balanza a su favor. Por el contrario, el país incluso perdió cinco puestos en los últimos tres años.

“Hay un boom agrícola, es cierto, pero está claro que el resto de las actividades, salvo excepciones, no acompañó”, explicó a infobaeprofesional.com Raúl Ochoa, miembro del consejo académico de la Fundación Standard Bank.

A contramano de lo que se podría inferir, a partir de un escenario de precios de commodites que batieron todos los récords y de un tipo de cambio competitivo, la performance exportadora no marcó diferencias en el concierto mundial.

Tal como puntualiza el último informe de la consultora Finsoport, durante el período 2002-20007, “la Argentina ha sido el país de peor desempeño en cuanto al incremento de las exportaciones” considerando el Mercosur y Chile.

Como contrapartida, distinta es la situación de Brasil, que se ubicó en el puesto 22 y fue el mejor país rankeado de Sudamérica.

“En 2007 las exportaciones de Brasil alcanzaron los u$s160 mil millones, lo cual representa un alza respecto al año 2002 del 166%. Dado que este aumento fue superior al crecimiento mundial, la participación de las exportaciones brasileñas en el comercio mundial pasaron de un 0.94% en 2002 a un 1.17% en 2007”, sostiene el análisis de Finsoport.

Vale destacar que los productos industriales brasileños contribuyeron en un 50% al aumento de los envíos al exterior.

Le siguen en importancia, según el World Factbook –ranking elaborado en base a datos oficiales y proyecciones-, Chile y Venezuela, que lograron escalar al segundo y tercer escalón regional a fuerza de commodities.

En el caso del país trasandino, la fuerte alza de los precios internacionales jugó un rol fundamental. Así, mientras que en el año 2002 el cobre representaba el 37% del total de las exportaciones chilenas, en 2007 trepó a un 58%.

Una situación paradójica

La situación de la Argentina podría considerarse paradójica. Las ventajas derivadas del valor del peso se consideran inmejorables. De hecho, el Gobierno sostiene como un estandarte la competitividad de la economía en los mercados internacionales vía tipo de cambio.

Al analizar el último dato publicado por el Banco Central (BCRA), el índice de tipo de cambio real multilateral es 125% mayor al promedio alcanzado en la convertibilidad, es decir que el peso se depreció en términos reales con relación a la canasta de monedas de los socios comerciales que componen el índice.

A esto se suma el boom de las commodities agrícolas. Considerando 2007, año de análisis del World Factbook, el Índice de Precios de las Materias Primas, también del BCRA, se observa que el mismo se situó casi 30% por encima del promedio de 2006 y 67% sobre el promedio histórico de la serie que se inició en 1996.

En este contexto, ¿cómo es que la Argentina no logra despegar? Según los especialistas, hay un problema estructural que el tipo de cambio por sí solo no puede modificar.

”El valor de la moneda ayuda en un primer momento a afianzar la competitividad del país, pero paralelamente se tendrían que haber hecho los deberes para que esta ventaja no se la coma la inflación”, explicó Ochoa.

En este sentido, el martes pasado la Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a advertir que el sector atraviesa un momento de "fuerte caída de la rentabilidad", con incrementos de los costos del orden del 47% durante 2007.

Según Ochoa, el tipo de cambio no es un elemento que garantice competitividad, “si no, todos los países estarían devaluando sus monedas. Además, Alemania es el país con moneda más dura y es el máximo exportador. Por eso, la competitividad se logra, entre otras cosas, con inversión en investigación y mejoras en la educación”.

Por su parte, Mauricio Claverí, economista de la consultora Abeceb.com, explicó que “se está creciendo de una manera pasiva, básicamente por la gran demanda de commodities, pero no hay una estrategia de incrementar las exportaciones y recuperar el valor perdido”.

La Argentina, en el marco del Mercosur “siempre tuvo la tendencia a no abrirse al resto del mundo, a mantener una economía relativamente cerrada, para proteger a los distintos sectores industriales. Esto genera que avancemos muy lentamente en la firma de acuerdos comerciales y que se restrinja mucho el acceso de las exportaciones a nuevos mercados”.

Poca oferta exportable

En otro plano, Ochoa sostuvo que “el patrón productivo no cambió en los últimos años. Tenemos serios problemas de oferta exportable porque, por un lado, el mercado interno aspira los saldos y, por otro lado, porque no hay diversificación de la canasta”.

El caso más emblemático es el de Brasil, el principal socio comercial argentino que hoy en día produce y exporta muchos de los productos que antes las empresas locales colocaban en ese mercado, como es el caso de la carne vacuna.

Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores, coincidió con este análisis y aseguró que "ya no hay más para exportar y hace falta un impulso a la producción".

“Hay muy buena producción desde el punto de vista agrario, pero en lo que respecta a la cadena agroindustrial somos un competidor mediano, porque no tenemos un gran proceso de transformación. Todavía exportamos buena parte de las commodities en grano, esto indica que no hay aún buenos niveles de valor agregado”, indicó por su parte Ochoa.

”No es lo mismo exportar una tonelada de granos de soja o maíz que exportar una tonelada de pollo, la proteína animal marcaría la diferencia. La Argentina exporta mucha menos carne y menos lácteos de lo que podría en realidad”, agregó el especialista.

Los bancos, lejos del exportador

En este contexto, el acceso al financiamiento al mediano y largo plazo “es clave para la internacionalización. Sin esta variable las empresas tienen problemas de planeamiento”, sostuvo Ochoa.

Sin embargo, de acuerdo a los principales estudios privados, las pequeñas y medianas empresas, responsables del mayor nivel de agregado de valor, tienen serios problemas para acceder al crédito bancario.

“Según la última encuesta que hicimos, el 85% de las Pyme se autofinancia”, sostuvo Diana Silveira, coordinadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Exportador (CEDEX).

Del mismo modo, según se desprende de la última encuesta realizada por la Asociación de Importadores y Exportadores de la República Argentina (AIERA), aún queda mucho trabajo por delante en este campo.

Para la entidad, el 81,5% de las empresas que exporta en la actualidad utiliza capital propio para exportar, mientras que sólo el 18,5% restante utiliza algún tipo de financiamiento bancario.

Desde la consultora RGX son claros sobre este punto: “una de cada tres quejas que recibimos de las Pyme está relacionado con los problemas para acceder al crédito”.

En este contexto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene en análisis un programa crediticio por u$s200 millones para el sector pyme argentino.

A esto habrá que sumarle los resultados que generen las nuevas líneas de crédito a tasas bajas anunciadas por el Gobierno.

Perspectivas

De cara al futuro, desde Abeceb sostuvieron que “el actual escenario de turbulencias no va a afectar mucho a la Argentina y menos en el sector comercial. Estimamos que este año se exportarán u$s65.000 M, con un crecimiento interesante en torno al 16% con respecto a 2007.

En lo que respecta a 2009, las exportaciones se ubicarían en torno a los u$s73.000 o u$s74.000 M, con un sostenimiento del superavit comercial y un ajuste hacia la baja muy gradual.

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